El Cine de la Tercera Via se ocupó de tratar la realidad española del momento sin renunciar al público generalista ni a la crítica social. Fue el camino intermedio entre la comercialidad y el cine de autor minoritario o experimental.
El Cine de la Tercera Via se ocupó de tratar la realidad española del momento sin renunciar al público generalista ni a la crítica social. Fue el camino intermedio entre la comercialidad y el cine de autor minoritario o experimental.
La película es de 1978. La Constitución estaba a punto de votarse, y la Transición estaba siendo sangrienta en España. La democracia aún temblaba y las dudas surgían tras cuarenta años de dictadura.
convierte la pecera de la radio en una suerte de confesionario. Poco a poco, José Miguel (Sacristán) trasciende la pantalla: el fondo va a negro y el movimiento de cámara termina en su rostro en primer plano, en comunión con el espectador, rompiendo la cuarta pared.
Quienes queráis verlo completo lo tenéis en YouTube y en FlixOlé. A mis alumnos se lo pongo todos los años a propósito del estudio del monólogo y de los finales «en alto». Su director, Jose Luis Garci, a través de José Sacristán...
Seguramente, el monólogo final de 'Solos en la madrugada' sea uno de los momentos más emocionantes del cine de la Transición y, quizá, del cine español en general. Dura alrededor de ocho minutos; aquí, por razones obvias, dejo solo un fragmento.
Ayer hablaba de la secuencia de Greta en 'The Brides of Dracula' (Terence Fisher, 1960) y, revisando los clips, hoy os comparto esta otra escena bellísima y que ya mencioné ayer: la visita del vampiro a Gina.
No todos estarán de acuerdo, pero 'Alpha' me parece otra muestra de las dificultades narrativas y discursivas de Julia Ducournau para articular lo que quiere expresar en sus películas más allá de su despliegue visual y sus estímulos cinéfilos.
La copia que podéis encontrar de la de Fisher en Filmin tiene una restauración increíble que permite disfrutar de sus decorados, el vestuario y de la excelente fotografía de Jack Asher.
dirigida por Alexandre Bustillo y Julien Maury, y protagonizada por Béatrice Dalle donde ahí sí que se cierra el círculo de esa Mater.
Surge así la noción de la Mater Tenebrarum que, sin representar el mal de forma total, trae al mundo a una criatura de la noche. Sobre esto último, me viene a la cabeza el cierre de ‘À l'intérieur’ (2007), brutal película de terror...
En esta película, Gina, tras perder al Barón Meinster fugado del castillo, encarna un híbrido entre niñera/matrona y bruja. El cementerio se convierte en un espacio liminal entre la vida y la muerte: sobre la tumba, Greta ayuda al nacimiento de la nueva vampira.
Años después, Joel Schumacher trasladaría esa idea de tribu urbana a otra de vampiros (una de mis películas favoritas), ‘The Lost Boys’ (1987), aunque ahí su trama se vincule a los Niños Perdidos de Peter Pan.
caracterizado con los rasgos del Teddy Boy británico surgido hacia el final de los años 50: aquellos jóvenes de clase trabajadora y look eduardiano que formaron una de las tribus urbanas de la época.
Greta fue primero niñera del Barón y, después de que él se convirtiera en vampiro, su cuidadora. En el relato el Barón es el mal absoluto, claro. En el discursivo prefigura al vampiro como joven rebelde...
2.- La escena final, donde las aspas del molino rodeado de fuego y de luz, proyectan sombras en forma de cruz sobre el vampiro. 3.- Y esta que precede a todas: la de Greta (Freda Jackson) en el cementerio.
Sin entrar en la lógica de su historia, ‘The Brides of Dracula’ (Terence Fisher, 1960), contiene algunas de las escenas más increíbles que rodó la Hammer. Destaco tres: 1.- La visita del Barón Meinster (David Peel) a Gina (Andree Melly) que termina con la mordedura a la dama...
La dirección de fotografía es del gran Haskell Wexler, otro cineasta comprometido quien también se pondría tras las cámaras para dirigir ‘Medium Cool’ (1969) y ‘Latino’ (1985).
Coming Home, Hal Ashby, 1978
El tema ‘Out Of Time’ de los Rolling Stones, completa el discurso en su nueva contextualización: la de dos hombres marcados que regresan a una vida en la que ya no encajan.
Ahora, el montaje alternará secuencias contrastando así las realidades de estos hombres que han sufrido las consecuencias de la guerra. En el caso de los protagonistas: Martin, las físicas; Hyde, las psicológicas, que se irán revelando a lo largo de la historia.
Luke Martin (Jon Voight), paralizado, yace estirado sobre una camilla. A continuación, la secuencia corta al capitán Bob Hyde (Bruce Dern), entrenando a la carrera por el exterior soleado de un complejo militar.
Tras los primeros títulos de crédito, la película se abre con una secuencia de interior de plano corto que trabaja el claroscuro naturalista, y que muestra un hospital de veteranos del Vietnam donde los hombres (mutilados de guerra) juegan al billar.
Ayer, al volver a casa, recordé uno en particular: el de la película dirigida por Hal Ashby, 'Coming Home' (1978), melodrama sobre las cicatrices de la guerra y el estrés postraumático, protagonizado por Jane Fonda, Jon Voight y Bruce Dern.
Una reflexión amarga la de Bigelow quien, recordemos, cierra por el momento su trilogía bélica tras En tierra hostil y Zero Dark Thirty en cuyo eje reside la erosión moral y el desgaste institucional tras el golpe del 11-S.
Se trata de un retrato del sistema estadounidense que no solo muestra el caos en el que se encuentra actualmente el país, sino que además revela en manos de quién estamos y cómo nuestro futuro depende de sus decisiones.
a través de su personal de crisis y la célebre ‘Situation Room’, desde la que el ex presidente Barack Obama siguió la operación que dio caza a Bin Laden; el aparato militar estratégico del Pentágono y finalmente el gabinete presidencial.
Aquí, Bigelow se interesa más por ampliar la información, sumar ineptitud a la capacidad de respuesta frente a la inminente caída del misil desde los distintos estamentos institucionales: el poder ejecutivo y la defensa nacional
Y aunque se cuenta desde cuatro perspectivas distintas, la diferencia sustancial con la de Kurosawa reside en su significado; en esta, no ocurren versiones contradictorias que buscan una única verdad como ocurre en ‘Rashomon’.
en la que se relataba la historia de un mismo crimen en sus respectivas versiones contradictorias. En la película, se narra el colapso del sistema estadounidense frente a una amenaza de origen desconocido: un misil nuclear.
Discutía con @criticfilm.bsky.social si realmente la película de Kathryn Bigelow, 'A House of Dynamite', que emplea una estructura narrativa multifocal, podría asociarse al estilo ‘Rashomon’, derivado de la célebre de Akira Kurosawa rodada en 1950...
Pues un programa doble muy oportuno y acertadísimo 💫