El tiempo es relativo.
Pasa lento o pasa rápido.
Todo depende de qué lado
De la puerta del baño te encuentres.
@aq1605
En este lugar. Comas, punto y coma, dos puntos, una que otro tilde o acento y algunos otros signos ortográficos, adoptan su lugar en el texto como figuras estéticas, más que como indicativos prosódicos o sintacticos.
El tiempo es relativo.
Pasa lento o pasa rápido.
Todo depende de qué lado
De la puerta del baño te encuentres.
El día de hoy es el ayer de mañana.
CLASE DE ANATOMÍA
El ojo tiene una niña, el estómago una boca; entre la mano y el antebrazo hay una muñeca; en cada mano y en cada pie hay una palma; el antebrazo tiene un radio y el cuello una manzana; en la espalda hay dos paletas; en el oído un yunque, un martillo y un estribo.
… y lo que falta.
Tantas ganas que tengo de ir, pero con la mala suerte que tengo, ese día, algo importantisimo que requerirá de toda mi atención me impedirá hacerlo. Esoy seguro.
😂
Miguel de Cervantes Cortinas fue a pelear a Lepanto, quedó tullido; lo apresaron en Argel. Años después, liberado, regresó como Miguel de Cervantes Saavedra; publicó un libro “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, que, según dice Cervantes, es obra de Hamete Benengeli, un historiador árabe
¿Existe algún porcentaje mínimo de votantes para declarar nula la elección?
El día que los lideres de los países en el mundo, junto con sus gabinetes, senadores, diputados y jefes de las fuerzas armadas tengan que ir al frente de sus ejércitos al campo de batalla, las guerras se acabarán.
En un Mercado de México.
—Señora, ¿tiene usted chiles rojos?
—Si, ahí están, junto a los chayotes.
—Oiga, pero esos chiles son amarillos.
—Son rojos; se ven amarillos porque todavía están verdes
A media noche un borrachín camina por un callejón mal iluminado y a su paso se encuentra con una niña.
—Oye niña, ¿No te da miedo andar sola a estas horas de la noche en un callejón tan oscuro?
—Cuando estaba viva, sí.
😂😂😂
😂😂😂
Cómo vera, doña Mayra, no sé si el cinismo sea amargura o sentido del humor.
Me imagino a Diógenes el día que conoció a Carlo Magno:
—Diógenes, soy Carlo Magno, pídeme lo que quieras.
La mañana ennegrecida, casi en penumbra por las nubes, el aguacero era inminente, Diógenes contestó:
—¡Quítate porque me tap…
Diógenes con amargura y mordiéndose los labios no terminó la frase.
cuando la quiso besar, ella se esfumó entre sus brazos; la felicidad se volvió pesar. Abrumado y triste se sentó en la banqueta del oscuro y solitario callejón a llorar nuevamente su desgracia. Ella despertó con una sonrisa en los labios, deseando, algún día, volver a soñar con él.
Sus pisadas resonaban en las baldosas del desierto callejón. No sabía su nombre, nunca se lo dijo, iba feliz por haberla vuelto a encontrar, a medio camino detuvo el paso para poder abrazarla, le tomó sus manos y acarició su cara mientras la veía a los ojos;